Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza


Fin (I)

Parece un poco raro iniciar la andadura de un blog nuevo con una entrada sobre un final, pero a veces la realidad no le deja a uno opción. Así, pues, bien parece que llegamos al fin de una época. O quizá es que se superponen diversos fines del mundo, en una época tan complicada y de la que los que saben no nos han contado apenas nada. Lo iremos viendo.

En esta última semana hemos sido testigos de cómo la UCO ha penetrado —en todos los sentidos— en la sede central del PSOE en la calle Ferraz de Madrid y la ha registrado —no hagan caso ustedes de los paniaguados socialistas que tratan de contarnos, sin éxito, el chiste de la vaca—, llevándose cajas enteras de documentación, en lo que parece ser uno de los penúltimos episodios de la tragicomedia política que estamos viviendo, trufada tanto de episodios chuscos como terribles.

Sigamos con la clásica pregunta de Zavalita: «¿Cuándo se jodió el PSOE?». Si leen ustedes libros como El PSOE en la historia de España, de Pío Moa, o Historia criminal del Partido Socialista, de Javier García Isac (que les recomiendo como lectura para el verano si no están carcomidos por el fanatismo), podrían llegar ustedes a la doble conclusión de que el PSOE «nació jodido» y también que «nació para joder». Y ambas no andarían muy desencaminadas. Pero para no alargar mucho el post, diremos que la degradación del PSOE ha corrido pareja a la degradación de la nación. Han explotado —según creo— casi todas las bombas de relojería que se colocaron en 1978 con la Constitución y ahora el país vive de la inercia constitucional… por lo menos en lo institucional (perdonen el pareado de ripios, pero es que, como les decía, la realidad es muy prosaica).

Que el peor mal que le ha caído a España es el sistema de partidos está hoy fuera de toda duda. Tampoco andaba muy errado Alejandro Nieto cuando decía que los partidos «habían nacido para el pillaje» (non sic, tomado de su libro El desgobierno de lo público). Contemplado el arco histórico desde el año 1978 hasta la actualidad, no tenemos sino que darle la razón y admitir que las diferencias, de poco calado, estriban en la cada vez menor voluntad de disfrazar el robo, el latrocinio y la voluntad —ésa sí— de colonizar el frondoso árbol de lo público, aferrándose a él cual enredadera. Y eso, tanto por parte de hunos como de hotros, por más que se autodenominen «partidos con sentido de Estado» y otras sandeces destinadas a hacer babear a los tontos y a los fanáticos. Como les digo, uno contempla ese arco histórico y comienza a sentirse como Polonia en 1939.


Descubre más desde Pensamientos al vuelo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



Deja un comentario

Descubre más desde Pensamientos al vuelo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo