No quería terminar esta serie sobre el fin con unas consideraciones finales (valga la redundancia) sobre el tema que estamos tratando.
Empecemos por distinguir dos Españas: la oficial y la real. Y empezando por la oficial, a estas alturas no cabe sino decir que la putrefacción y la gangrena están saliendo por todas partes y salpicando a muchos cuyos nombres eran desconocidos para el común de las gentes. No hay institución (importante, al menos) que no esté reventada y afectada de putrefacción u gangrena. Es tentador decir que «esto es cosa de Sanxe y del PSOE», pero erraríamos el tiro. No podemos tener reacciones de Polaroid y hablar sólo de quien está ahora en el cargo. Sepan ustedes que, en mi modesta opinión y bien fuera por acción, por omisión, como coautores o como colaboradores, los dos partidos con «sentido de Estado» han contribuido en algo para que la situación llegue a ser la que es, solos o en compañía de otros. Si hay que creer a las apariencias, sólo un partido (VOX) quiere desandar el camino, pero carece de los votos necesarios para lograrlo; de cualquier modo, indicaría un movimiento social que ya no se puede parar con el «facha-facha-facha» de hace algunos años.
Y no, no es cosa sólo de Sanxe. Es cosa de todos los que le han precedido en el Gobierno, empezando por los que redactaron la Constitución en 1978; norma fundamental que, pese a algunas bondades, merece un duro juicio crítico porque son sus deficiencias las que nos han llevado a esto que padecemos hoy en día. Dejaremos eso para otra entrada, no obstante. Hoy lo que toca es levantar acta de defunción de este Régimen, como algunos, como Pío Moa, han hecho ya. Y es que han pasado y están pasando cosas que cada vez tienen menos remedio… y ante las que nadie parece poder hacer nada.
El problema, como siempre es el legado que va a dejar la nueva etapa ¿socialista? Digamos que cada una ha sido peor que la otra. Siendo malo Felipe, ZP fue mucho peor que él; y otro tanto se puede decir de Sanxe respecto de ZP. Con el agravante de que los hechos que va investigando la UCO (a la que naturalmente quieren desmantelar, como hicieron con la unidad de élite de la Benemérita que luchaba contra el tráfico de drogas en el Estrecho) han establecido un nexo entre Sanxe, ZP y alguno de los viejos fantasmas del período de este último (Pepiño Blanco). Como si se hubiera descubierto un tracto (sucesivo e intestinal) entre ambas épocas. Sólo falta que descubran que pueden involucrar a Felipe en esa larguísima trama, si bien algunos de los que podrían hablar (por ejemplo, Mienmano o Mariano Ibercorp Rubio) han fallecido ya.
Porque la cuestión se está planteando ya en los términos «o ellos o nosotros». Es decir: o la desmantelamos o acabaremos todos en la cárcel. Porque ni el populacho (ni el periodismo facha, ya puestos), se conforma con meros cabezas de turco, que además han sido identificados ya como tales. Ni tampoco con sobrinas de Ábalos, de ésas que intentan esconder pruebas en salva sea la parte y las pillan. Por si faltara algo, quienes tienen la más mínima intuición de que van a ser usados como cabezas de turco quieren hablar, por si las moscas.
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