Pensamientos al vuelo

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El relato de la ayuda en la riada

Por su interés, colgamos esta entrada de nuestra amiga Luisa C. Perosán, valenciana y afectada por la riada (ni “DANA” ni leches en vinagre). Con alguna corrección estilística. Original aquí.

Que todavía hoy se pretenda instalar el relato de que se envió ayuda a Valencia tras la riada dice mucho del país en el que vivimos.

Un país donde mentir es admisible si se hace por el bien del partido. Un país donde ya no se respeta nada. Ni a los fallecidos ni a los familiares de éstos, ni a los miles y miles de perjudicados, que asisten atónitos a este continuo desbarre. Miles y miles de personas con pérdidas grandes, medianas o que lo han perdido todo.

Han de soportar que ese Estado que pagan a precio de caviar, no solo los abandonara, es que se ríe en su cara y le dice que lo que pasó en realidad no pasó.

Sin ningún tipo de vergüenza o reparo, instituciones implicadas en la pésima gestión de la catástrofe han tirado de dinero público para hacer documentales, vídeos promocionales y propaganda, para convencer a los valencianos de que, en realidad, sí que se envió ayuda.

Debe ser que esos cinco días con sus noches sin agua, sin luz, sin gas, sin alimentos y con saqueos continuos, los hemos soñado. Debe ser que los miles de vídeos y fotografías que dejan bien claro ese abandono, por lo visto, son IA.

Lo peor es que circulan vídeos de alguna de estas instituciones que dejan bien a las claras todo lo contrario.

Vídeos como el que se realizó desde un helicóptero de Policía Nacional el 30 de octubre de 2024, desde el que se puede apreciar la magnitud de la desgracia. Un helicóptero que estaba sobrevolando la catástrofe y filmándola, no rescatando gente. Uno de esos helicópteros que según interior “no podían acceder a la zona”.

No hablemos ya del cuartel de Bétera. Ese cuartel que en su página oficial se hace llamar Cuartel General Terrestre de Alta disponibilidad. Ya hemos comprobado cuan disponible está. Donde se supone que miles de soldados suplicaban a sus mandos salir a ayudar. Vídeos de bomberos de Manises muy afectados porque no les daban la orden. Y así suma y sigue, pero ahora, resulta que todo esto no ocurrió jamás.

Según el Ministerio de Interior, era imposible llegar a la zona de la catástrofe. Y que por esa razón tardaron casi una semana en empezar a llegar efectivos del ejército.

Otra cuestión es lo que llegó. Según Robles, “el ejército no puede estar para todo”, “ya está para sus quehaceres”. Que no sé yo cuales serán, aparte de las maniobras y entrenamientos para estar preparados. ¿Preparados para qué? Ésa es otra cuestión. Desde luego, no para ayudar a quien lo sufraga con sus impuestos.

Esa ayuda nos la brindaron miles de voluntarios, agricultores y empresarios aportando todo lo que estaba en su mano.

Ahora aparecen como champiñones en una cueva “testimonios twitteros” con fotos random de la UME, “que sí, que yo vi un coche” como si eso justificara todo lo demás. Ni de cerca era suficiente; y lo que había, estaba porque había quedado dentro de la zona de la hecatombe. No vinieron de ningún sitio.

Y lo peor es que por pura aritmética electoral, por el puro afán de alcanzar de nuevo la poltrona, hay quien usa y abusa de víctimas, pérdidas, y del dolor de casi medio millón de personas.

No contentos con la dimisión de Mazón, ahora están ocupadísimos con instalar el relato de la “ayuda”. No les importan los medios, no les importa cuantas mentiras contar.

Lo único que les importa es volver al gobierno.

¿Para qué?

  • Para volver a gastarse, por ejemplo, los fondos Next Generation de la UE en sueldos para militantes y allegados. Para volver a imponer esa ideología homicida que protege a la rata del barranco, a las cañas y los arbustos y que lo hace muy por encima de las vidas humanas.
  • Para seguir retrasando las obras hidrológicas necesarias, y gastarse el dinero en sedes nuevas (como en Paiporta) mientras los pueblos siguen en muchas zonas hechos un desastre.

Lo peor es que lo hacen porque pueden. Porque no tienen una oposición real. Porque cuando empezaron con las manifestaciones politizando la desgracia, nadie les paró los pies. A este paso, resultará que aún tenemos que darle las gracias a quien nos dijo “si necesitan más recursos que los pidan”. Aun tendremos que agradecer que el 40% de nuestros ingresos que se va en impuestos, se destine a lo que a ellos les dé la gana y no a lo necesario.

No podemos aceptar esto. No podemos ni debemos, dejarles enterrar la verdad. Que nadie estuvo a la altura, que se nos abandonó con la peregrina excusa de las “competencias”.

Que además es una mentira, una tergiversación, porque la ley es clara, y si se tiene duda, no hay más que aplicar el simple sentido común. Argumentar que la ayuda se tiene que pedir es excusar la omisión de auxilio. Es comparable a ver un accidente de tráfico, acercarse, y preguntar a las personas atrapadas y sangrando medio moribundas, si necesitan ayuda. Y claro, si no responden porque están inconscientes, pues nada, nos vamos y tan contentos.

Eso es lo que ocurrió en las zonas afectadas desde el día 30 de octubre hasta el día 3 de noviembre. Y Ahora nos quieren tomar el pelo. A los valencianos y al resto de España.

 


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