Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza


Valenciano: usted no se entera. TeleSanxe se lo cuenta.

Nuevamente colgamos un artículo de nuestra amiga Luisa C. Perosán, con alguna modificación y comentarios nuestros en rojo. Original aquí.

En realidad, no estuvieron solos hundidos en el barro durante casi una semana, no. Eso es una «percepción».

Aunque ustedes no los vieran, según algunos había «30.000 efectivos de la UME y el Ejército desde el minuto uno». Ah, ¿que usted no los vio? Pues sería porque no se fijó. Como diría el cuervo Rockefeller (con permiso de José Luis Moreno), «si no los vio, ¡opérese, hombre, opérese!»). Tengan en cuenta que, con todos esos voluntarios arrimando el hombro, era complicado ver cualquier otra cosa. Tampoco piensen que había saqueos y robos. Qué va. Eso no ocurrió porque había policías en cada esquina y se mantuvo la paz y la seguridad en la zona.

La Cruz Roja también estaba: sólo había que contar el trillón de coches y chalecos rojos, las calles estaban teñidas del rojo de sus mantitas. Una marea roja en toda regla, vamos.

Así que no se queje, que para las quejas ya se han formado asociaciones con pase vip a cualquier evento que organice el gobierno de España. Si usted no tiene ese pase VIP, será porque no es una víctima “homologada”. Que a estas alturas ya sabemos que el pase VIP se concede por «estrecha vinculación con el partido en el Gobierno». Eso me hace pensar… ¿dónde he visto yo eso antes? Ah, síiiiii: con Pilar Manjón y su «asociación de víctimas del 11-M», que pretendió arrogarse la representación de todas ellas. Y que al final, su única actividad conocida a día de hoy es la de pillar subvenciones. Fa vint anys que dic que tinc vint anys… que cantaba Serrat.

En L’Horta Sud semos unos pueblerinos conspiranoicos, oiga. Eso de que «mandaron ayuda tarde y mal» es una leyenda urbana, una filfa, un bulo del culo. En realidad, los cientos de helicópteros y un escuadrón de unicornios que comparecieron sacaron a mucha gente de los coches sin que se mojaran. Tanto es así, que no hay ninguna cifra oficial de heridos. Sólo fallecidos. Y en cuanto a éstos, un año después, tampoco se sabe la cifra exacta. También recuerda a cómo gestionaron los gobiernos centrales las inundaciones de otros años en tierras valencianas: como pagar las indemnizaciones supondría el reconocimiento de culpa y/o negligencia (y por tanto, consecuencias penales), dejaron que las justas reclamaciones de las víctimas y sus deudos se fueran pudriendo en su lento ascenso hasta el TS, con la esperanza de que con el tiempo transcurrido aquéllos fueran falleciendo, decayendo así la onerosa obligación de aflojar la mosca.

Este es el relato. Y no falta gente que lo apoya.
Mayoritariamente fanáticos de un ideario casposo y carca. Un ideario que ya estaba pasado de moda cuando Víctor Manuel y Ana Belén se compraron su primer chalet de lujo. Y no sólo fanáticos, sino gente bienpagá, que defienden el ideario de quien sea que les pague. El Gobierno, consciente de que la batalla de la propaganda es importante, ha destinado dineros a pagar gente que defienda la versión del Gobierno, bien sea a través de documentales, o trolos que intentan discutir lo indiscutible en redes sociales (entre varias posibilidades). Lo importante es que a ninguno de ellos les importan las víctimas, las personas. Sólo su chusco de pan.

No sólo se nos abandonó y se nos ninguneó como ciudadanos españoles. Ahora, además, se nos intenta dejar como a mentirosos o chiflados frente al resto de la nación, cuando todos sabemos lo que pasó el día 29 de octubre de 2024 y en días posteriores.

Atentos porque, a no tardar mucho, el incidente de la real visita a Paiporta se narrará de este modo:

«El pueblo entusiasmado aplaudía a sus majestades, pero un grupo de ultraderechistas fachas intentó agredirlos con una escoba. Entonces nuestro amado líder, Pedro Sánchez, apartó a sus escoltas y, gritando valientemente: “¡Dejadme solo, que son pocos y cobardes!”, se interpuso entre los reyes y los violentos. Armado únicamente con un paraguas hizo frente a los agresores y los puso en fuga. El rey, agradecido, lo ha condecorado con la Real Orden de la Sagrada Oportunidad. El pueblo, exaltado, sacó al presidente a hombros». Nada que un buen deep fake no pueda conseguir.

En redes se pueden leer miles de opiniones que apoyan el relato, miles de “testimonios” de gente que no ha pisado ni por el forro L’Horta Sud, La Ribera, Requena ni Utiel en su vida. ¿Y quién es Batiste el de Alfafar para poner en duda su fidedigno testimonio? ¡Donde vamos a ir a parar! Aquí es donde cobra sentido la genial frase de Groucho Marx: «¿A quién va a creer: a mí o a sus propios ojos?».

Como usted, que vive allí y fue testigo presencial de los hechos, no tiene ni idea de lo que pasó, ahí están Tele Pedro y filiales para explicárselo bien masticadito. Que sean los mismos que te decían el día 4 de noviembre de 2024 que en Catarroja se hacía «vida normal» es irrelevante.

Pues es lo que intentan instalar como relato.

  • Que el gobierno central no tenía ninguna competencia (risas, si no fuera porque resultó incompetente de verdad); pero que aun así nos envió todo lo que tenía a mano.
  • Que a pesar de que era imposible entrar en la zona de la catástrofe durante días, se las arreglaron para entrar a pesar de que los agricultores con sus tractores y la maquinaria de miles de empresarios solidarios les obstruían el paso.
  • Que Margarita no abroncó a unos vecinos en un garaje. Al contrario, entró para ver lo bien que iba la limpieza realizada por la UME. Afortunadamente, de esto último hay un vídeo, así que la hormiga atómica podrá ponerse todo lo histérica que quiera pero no lo podrá negar.
  • Que no hubo saqueos ni robos.
  • Que los coches se retiraron de forma ordenada y aséptica y que se dieron de baja en tráfico al día siguiente. Que no se hizo negocio con ellos.
  • Que nadie ha tenido ni un solo problema con esto. Y lo mejor: Oscar Puente ya nos tiene reconstruidas todas las infraestructuras perdidas, no queda un puente sin construir.
  • Que la CHJ (finalmente apareció su presidente, huido en los primeros momentos de la catástrofe) participa en el proyecto, junto con el Ministerio de Transición Ecológica, de unas grandes obras hidrológicas para evitar catástrofes similares. Proyecto, ojo, nada definitivo, porque el dinero hay que destinarlo a cosas más importantes, como, por ejemplo, el cultivo ecológico en igualdad y sostenible de café en Borneo. Si en su momento se hubiera aprobado y ejecutado el Plan Hidrológico Nacional no estaríamos ahora con esto. Pero quiá: quién se acuerda del PHN y de las mezquinas gilipolleces que soltaron quienes se oponían a éste. De la oportunidad perdida, en suma. Ubi sunt, que hubiera dicho Jorge Manrique. Y aún hay que decir que no han hecho tanto el ridículo como la Gencat, que dice haber destinado hace nada 300.000 euros «al desarrollo de de personas trans»… en Colombia.

Y, por último, si usted no ha cobrado ninguna ayuda del Estado, está claro que es porque no la ha solicitado. Ya lo dijo Pedro: «Si necesitan ayuda, que la pidan». Y si no las piden, ¿acaso será porque temen que no sean «ayudas de verdad», sino préstamos a devolver o que Hacienda puede reclamar por vía de recaudación ejecutiva en caso necesario?


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