Comencemos, como siempre, con nuestro grito de guerra: ¡Lucidos quedamos, querido Javier! Decir que «nos está quedando una España la mar de bonita» es ya casi un tópico después de los ocho años de Sanxe, una frase gastada y ya sin incidencia al pronunciarla porque es la misma realidad la que la confirma.
Al final ha resultado que lo de Maricarmen no era más que un artilugio político. El Gobierno sabe desde hace tiempo que su posición es ya insostenible y va a tumba abierta intentando de todo para que el respetable se distraiga con cualquier cosa que no sea la corrupción de la pesoe y, dentro de éste, de la de su propia familia (esposa y hermano pringados hasta las cejas, así como varios de sus alrededores: si me dijeran que su madre o su padre tienen algo que ver con ese tema, tampoco me sorprendería). Posiblemente sepa desde marzo que debía convocar elecciones; pero Sanxe ha pretendido resistir hasta el último minuto siguiendo su propio manual. Hemos pasado del complicado periplo judicial de la famiglia Sanxe a Ceuta; de Ceuta a Maricarmen; de Maricarmen a los mataos que pretenden resucitar eso que fue el 15-M; y de eso, que le dedicaremos unas líneas, a las pensiones. Un ¡PUMBA! detrás de otro .A Sanxe se le está poniendo cara de Otto Ludwig Piffl, el payaso comunista germanooriental reconvertido en capitalista en ciernes (y magistralmente interpretado, a nuestro entender, por Horst Buchholz en Uno, dos, tres, una astracanada con aguijón del gran Billy Wilder)…

Y para cerrar el círculo, volvemos a la famiglia Sanxe con los intentos que se han conocido ahora de acollonamiento a una juez de Badajoz, Su Señoría Dª Beatriz Biedma Rojano, que «se atrevió» a empurar al hermanísimo David Sánchez y pretendió hacerle bailar la danza de las chirimoyas (cacofonía insufrible: gracias a Dios, dura menos de dos minutos). Sanxe, a través del protocolo notemetaconmienmano (el mismo que usó Ana Pardo de Vera con varios compañeros que le hacían preguntas incómodas sobre su hermana, hoy expresidenta de Adif), se vengó de Su Señoría ordenando al hoy exjuez Luis José Sáenz de Tejada que la acosara y la sometiera a una presión intolerable amenazando difusamente a ella y a sus hijas («sabemos dónde vives y sabemos a qué colegio van tus hijas»). Su Señoría denunció al exjuez, como procede, ante la Audiencia Nacional. Que nueve bergantes del CGPJ a sueldo de la pesoe (progresistas) no consideraran oportuna una declaración institucional de apoyo a la juez no empaña el hecho de que la Junta de Jueces de Badajoz la eligiera como su actual Juez Decana (por 20 de los 25 votos posibles). Y que el exjuez ya de por sí sea una joya habla mucho de la catadura de los colaboradores de la mafia de la pesoe y de dónde salen. De fondo, al parecer, una enemistad entre ambos que viene de lejos. Pero digámoslo así: una juez sólida como es Dª Beatriz no podía gustarle a un bergante como Sáenz de Tejada. Y digamos también, parafraseando a Kant, que por una vez se salió de la reine Vernunft, es gibt noch Richter in Spanien.
Una pequeña precisión para el becario que escribió la nota sobre Su Señoría en la página del CGPJ: si un miembro de la Carrera Judicial preside un órgano unipersonal, es «Juez»; en cambio, será «Magistrado» si sirve en un órgano colegiado, como ahora Mercedes Alaya, que está en la Audiencia Provincial de Sevilla tras haber instruido los casos de los ERE y de Mercasevilla, el caso de la foto mítica…
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