Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza


Carta segunda escrita a Javier (I)

Siguiendo pegados a la realidad, hay que hablar de las elecciones andaluzas. Naturalmente y aunque tú tendrás tu propia opinión, quiero dejar constancia de la mía y compartirla contigo.

Empecemos por el principio, es decir, por decir que el Parlamento de Andalucía se compone de 109 escaños, por lo que su mayoría absoluta se consigue superando los 55 escaños. Por supuesto, todos los partidos se emperran en un clásico: «hemos ganado las elecciones», lo cual, como tú sabes bien, es una mentira. Todo lo más, podrían —deberían— decir que «han sido la lista más votada» o, en otro caso, que «habían alcanzado los objetivos que se habían marcado». Ganar, lo que se dice ganar, lo he dicho yo siempre, es esto: gana quien forma gobierno. Es decir: quien, «solo o en compañía de otros», como rezaba la dicción del viejo Código Penal de 1973, tiene el quórum necesario para aplicar el programa político con el que se presentó a las elecciones.

Así, pues, se pidió que el censo electoral andaluz hablase ayer. Y habló, arrojando el siguiente resultado:

Fuente: ondacadiz.es

En el gráfico se ve con claridad lo que dijeron ayer los andaluces. El correctivo más severo, como es natural, se lo ha llevado Moruno Bonilla: un bofetón «asín de grande» en toda la jeta dada su política de continuidad. A los andaluces no les ha gustado su «quítate tú pa ponerme yo: seguimos aguantando las mismas redes clientelares, pero ahora le damos una mano de pintura azul». Y por eso ha perdido nada menos que 5 escaños respecto a 2022. Moruno Bonilla, pese a ser su lista la más votada, no ha conseguido su objetivo, que era revalidar la mayoría absoluta. Lo que ha obtenido Moruno Bonilla es el proverbial 4,9 que todos hemos conocido, bien en el colegio, bien en la Universidad. No hay motivo para ponerse triunfalistas; máxime cuando el único socio que puede tener es VOX. Dudo mucho que intente una grosse Koalition a la alemana con la pesoe. Extremadura es una buena lección a ese respecto.

En cuanto a la pesoe… bueno, debo admitir que me equivoqué. Yo había presagiado que Ayahuasca Montero (por cierto, que sepas que en México, para disimular, la llaman también abuelita, lo cual cuadraría también a la candidata socialista) se pegaría «una hostia de reglamento»; sin embargo, entiendo que no ha sido así. Perder tan sólo 2 escaños no es un castigo morrocotudo, ante lo cual caben tres interpretaciones:

a) Las redes clientelares de la pesoe en Andalucía todavía conservan mucho poder o tienen muchos paniaguados que, para comer, dependen de que la pesoe les siga eshando argo (paguita o cualquier otra sinecura).

b) Hay muchos andaluces que tienen miedo al fascismo y consideran a la pesoe su «voto útil» porque no les dan menos miedo los comunistas de manual, los de Teresita la Maestra y las hierbas que ha congregado a su alrededor.

c) La del pucherazo, por ahora, la dejamos en suspenso por si hubiera algo que decir más adelante.

Supongo que a ti te resultará raro, Javier, pero digo yo: ¿cómo es posible que ante el cartel que llevaba la pesoe sólo perdieran dos escaños? Por supuesto: si Montero era lo mejor que tenían, no quiero pensar en lo promedio y mucho menos en lo peor. Pero coño: si Marichús Montero, muecas linguales aparte, ¡es Ma Baker vestida de bata de cola! Hubieran debido perder 10 escaños, con toda la mochila que llevaba. Misterios (o no) de la política.


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