He querido dividir esta carta en tres partes más o menos diferenciadas para que, si le quieres echar un vistazo, no se te haga muy pesado.
Toca ahora hablar de los ganadores. Y empezamos por VOX, el único socio posible y con garantías de Moruno Bonilla. Manuel Gavira, el candidato de VOX, se ha partido la tabla del pecho en la campaña en un terreno condenadamente difícil. Eso hay que reconocérselo. En una tierra en que sus lugareños soportan (o han soportado, al menos) dos «Administraciones paralelas», de tal modo que nada se mueve sin que alguien lo sepa, avanzar, aunque sea pasito a pasito, tiene su mérito. Las redes clientelares, tanto de hunos como de hotros, son tan tupidas que avanzar a machetazos, uno cada vez, es lo prudente. Parece que sigue pesando el precedente de Macarena Olona.
Dicho esto, no es menos importante que con ese avance VOX se ha vuelto decisivo para que Moruno Bonilla conserve su sillón en el Palacio de San Telmo. Vamos a ver cómo se desarrollan las negociaciones y cómo va a quedar el Gobierno regional. Pero, sobre todo, y más allá de batallitas políticas, vamos a ver si el próximo Gobierno sirve a los intereses de los andaluces y de la tierra andaluza (y con ellos a España) o sí, por el contrario, está a otra cosa.
Del colectivo Por Andalucía, que como diríamos en Cataluña, parecen una colección de arreplegats, restos de otras formaciones que prefirieron unirse antes de pegársela por separado, diremos que, como se han quedado igual, debe ser que les han votado los mismos que les votaron en 2022.
De la sorpresa de la jornada, Adelante Andalucía, hablamos en la siguiente entrada.
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