Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza


… estos lodos (II)

Hoy, a seis años de la pesadilla (sí, lo fue y además todos quedaron bien retratados), sabemos ya diversas cosas. Entre ellas, las siguientes (y no pretendemos una enumeración exhaustiva):

  • Que las PCR se las inventó un virólogo alemán llamado Christian Drosten en un ordenador y sin apoyo de ensayos previos, sólo por las presiones que recibió para que las tuviera listas justo al empezar el korona. Y que no servían nada más que para cobrar: en España, 80 euros. En realidad, se podía aplicar la PCR a un tubérculo y dar positiva en korona, con lo cual hacía bueno aquel viejo chiste de «no es lo mismo un tubérculo que ver tu culo». Y a la PCR se le vio hasta el fondo.

  • Que lo que nos contaron de el bicho era mentira. Que si Wuhan, que si pangolín, que si patatán. Nada de nada. Ahora está emergiendo la tesis de que el bicho se preparó en Ucrania, país del que estamos sabiendo otras porquerías varias, algunas de las cuales tienen que ver hasta con Jeffrey Epstein, que tampoco resultó ser lo que parecía a primera vista: ahora dicen incluso que era espía del Mossad. Vamos a ver lo que queda en pie de todo ese relato. A lo mejor Hunter Biden, el hijo del expresidente estantigua, el que se caía de la bici, tiene algo que contar al respecto. Y juntamente con ése, el «doctor» Anthony Fauci, un verdadero émulo de Josef Mengele.

  • Que todo lo anterior fue una tramoya preparada para la imposición de la vacunación masiva. Aquí es donde la cosa se pone fea de verdad. En España sufrimos restricciones, es verdad: hubo establecimientos que no permitían un aforo mayor de 10 personas. Sin embargo, en Alemania tenían los «protocolos 2G y 3G», relativos a dos o tres estadios en relación al bicho: Vacunado (Geimpft), Recuperado (Genesen) y Testado (Getestet). Éste último obligaba a presentar un resultado negativo en una prueba diagnóstica (test de antígenos con un máximo de 24 horas de antigüedad o prueba PCR de hasta 48 horas). Si no cumplías los tres, no te dejaban entrar en el lugar en cuestión.

  • Lo anterior, a su vez, serían datos anecdóticos si posteriormente no hubiéramos conocido otro detalle casual: resulta que la presidenta de la Comisión Europea, Uschi Von der Hexen, está casada con un señor con potentes conexiones con la big pharma; especialmente y por lo que se ha sabido, con Pfizer, una de las empresas que más vacunas fabricó para la Unión Europea, seguida de cerca por Moderna. Lo que cuentan exempleados de ambas empresas pone los pelos de punta y reduce el tamaño y pelaje de nuestros (presuntos) representantes políticos a meros títeres de otros que no conocen (y además les molestan) la luz y los taquígrafos.


Descubre más desde Pensamientos al vuelo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



Deja un comentario

Descubre más desde Pensamientos al vuelo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo