Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza


Carta octava escrita a Javier (IV)

Hablamos ahora del nivel callejero o barriobajero, en dos partes. Este nivel no sale generalmente a la palestra. Como sabes y comentaste en directo anteayer, cuando la pesoe ve que el pendulazo es irremediable y que va a perder el poder sin condiciones, sólo entonces saca a pasear a los orcos. No quisiera ser malpensado, pero tal y como dijiste, con la pesoe se cumple el refrán «Piensa mal y acertarás».

Hoy, no obstante, debemos añadir una dimensión más amplia. Porque esto no es ya un problema español: es un problema de toda Europa. Se está preparando un pendulazo: los pueblos de Europa se dan cuenta de que las fracasadas políticas neosocialistas los están llevando a… bueno, ya sabes dónde. Y naturalmente, no quieren. Quieren un Estado y unas estructuras de poder que defiendan derechos básicos de la ciudadanía: vida, libertad y propiedad en todas sus manifestaciones. La ciudadanía se va dando cuenta de que el programa de los Gobiernos (del suyo y de los vecinos) es muy otro.

Muchos han mirado a Inglaterra, otrora orgulloso British Empire y hoy en estado de postración y con un alcalde musulmán en sus principales ciudades. Y con el peligro de que se convierta en Al-Ai̹n̊jltrā, ya que Gales y Escocia han manifestado su intención de separarse del United Kingdom, que uno no sabe si por convicción nacionalista o por protegerse del contagio. Si los ingleses actuales estuvieran hechos de otra pasta, apretarían las tuercas al payaso de Keir Starmer (al que deberían llamar Stormer, porque sin duda ha traído la tormenta a su país) para que les contara todo lo que sabe sobre ese tema. Muchos también han mirado (y con un horror no menor) a Suecia, donde se ha vuelto a imponer un gobierno «de izquierdas»… con la ayuda inestimable del colectivo musulmán establecido allí con derecho a voto.

Bajando un poco, nos encontramos con que en Alemania y Austria —al menos, de lo que trasciende— hay cosillas, pero por ahora, nada serio. Lo que sí es preocupante, tanto allí como en el resto de Europa, son las llamadas a la oración en plena vía pública, que no son tanto una demostración de fe, cuanto de poder. Con eso, lo que están diciendo es «¡La calle es nuestra!». No deberíamos permitírselo; pero un Gobierno en dejación permanente de funciones es lo que tiene. También allí alguien debería apretar las tuercas a Angela Merkel para que dejara de mentir acerca de por qué dejó entrar en 2015 un millón de Flüchtlinger en el país. De los funcionarios alemanes tontos, vendidos y comprensivos con el islam (que entienden como multi-kulti), ya, si eso, hablaremos otro día. Con suerte, la nueva kulturkampf se centrará en recuperar el ser cristiano de Alemania (y con más suerte, el ser católico).

Bajemos otro poco más. Francia arde por los cuatro costados. A Macron, como empleado de los Rothschild, le han crecido los enanos y Francia va por el mismo camino que Inglaterra: a convertirse en Estado occidental fallido. Si lo de Inglaterra ya pone los pelos de punta, lo de Francia es para echar a correr: el islamoizquierdismo francés está enseñando sus colmillos. También es verdad una cosa: que lo único que los une es el común odio a la libertad, que no democracia (como explicaremos en otra entrada, la «democracia» no es un sistema político, sino una forma de ejercicio del poder). Da bastante igual que esa alianza de islamistas e izquierdistas dure sólo lo que aguante su enemigo común. O, con mucha suerte, que al ser derrotados en las urnas, que desaparezcan ambos en la oscuridad y/o clandestinidad. Francia, que ha dado grandes santos a la Cristiandad (empezando por San Luis IX, rey), no puede acabar convirtiéndose en al- Da bastante igual que esa alianza de islamistas e izquierdistas dure sólo lo que aguante su enemigo común. O, con mucha suerte, que al ser derrotados en las urnas, que desaparezcan ambos en la oscuridad y/o clandestinidad. Francia, que ha dado grandes santos a la Cristiandad (empezando por San Luis IX, rey), no puede acabar convirtiéndose en Al-Frnsā, donde quedarán borradas la cultura y las artes francesas, como en Bamiyán.

También en Portugal, Grecia e Italia (que, junto con nosotros, forman los risibles PIGS) ha habido intentos de asonadas parecidas a la francesa; pero, por lo que sea, esos países no cuentan con un memo como presidente y han aplicado la mano dura. El asunto se ha resuelto en pocos días, como era de esperar. A los revolucionarios de pa sucat amb oli de hoy en día les gusta que les dejen tranquilos para cometer sus gamberradas, como veremos. En caso contrario siempre les queda el recurso de chillar «¡Brutalidad policiaaaaaal!»; y no importa que entre los policías haya también algún herido. «¡Es que no nos dejáis hacer de las nuestras!». Pues claro que no. Y ahora vamos a ver cómo está el patio batueco.


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