Apreciado Javier:
Vaya, vaya cómo se han acelerado los acontecimientos. Te decía en una carta anterior que sabríamos en algún momento por qué Ayahuasca Montero salió pitando del Gobierno. Lo que no pensé es que íbamos a tardar tan poco en enterarnos. Y fíjate que creo (opinión) que fue más por eso que porque Sanxe «prescindiera de sus servicios a causa de su pérdida de fe en el Querido Líder». Porque como Vicepresidenta económica y Ministra de Hacienda, ella sabía cosas. Mantenerse tan lejos como pudiera de la cuchilla judicial era su prioridad. Y seguramente tomó la decisión basándose en el siguiente razonamiento: «Prefiero no ganar las elecciones y pasarme cuatro años de jefa de la oposición en mi tierra cobrando un sueldo decente antes que ostentar el dudoso honor de ser una ministra de un Gobierno socialista condenada judicialmente por ese mismo período por hacer/no hacer/permitir las porquerías de otros». Recordarás que el primero en ostentar ese dudoso honor fue José Barrionuevo, ministro de la época del PSOE bueno, el de Felipe, cuya trayectoria es casi la habitual entre los peces gordos socialistas (título nobiliario incluido).
Como nos cuentas todas las mañanas a los que te escuchamos, el «caso PSOE» va p’alante. Porque ya no es el «caso mascarillas» (ese brazo del caso se está quedando en el chocolate del loro) o incluso el «caso ZP», que podría afectarle sólo a él. Lo de la tía Paca achispada o lo de «las putillas de Teruel (puta ella y golfo él)» durante el korona están quedando como anécdotas sin gracia dentro de la astracanada general. Poco importa que los equipos de felación sincronizada se esfuercen en defender, por orden superior, al que ya parece un verdadero delincuente bajo una fachada inocente y tontita (¿te acuerdas del «diálogo» y sobre todo, del talante?). No está de más recordar que ZP es de la logia, algo que ya aseveró el no hace mucho tiempo fallecido padre Manuel Guerra Gómez. Y los masones serán lo que tú quieras; pero si eligieron a ZP para sus mandatos y encargos, no fue precisamente porque fuera «inocente y tontito». Más bien es el Maquiavelo de León, como algún autor le ha apodado. No hay como subestimar a alguien que parece «inocente y tontito» hasta que das cuenta de que te ha apuñalado por la espalda. O sea, un cabronazo vendepatrias con pintas.
Lo que dice muy poco (o mucho, según se mire), es la actitud de la masa militante socialista. Hay muy pocos (tal vez los más listos) que han pasado del «contigo a muerte» al «esa persona de la que usted me habla». El silencio es prueba de la decencia —más o menos— en aquellos a los que aún les da pudor defender lo indefendible. De los otros, ya sabes, hay dos grupos: los que han puesto su pudor en almoneda por un micro y una cámara, huyen hacia adelante mientras sigan recibiendo dinero por su innoble tarea: me da igual si es una paguita, bufanda o sueldo de funcionario/empleado «al servicio (secreto o no) de su Majestad el Régimen». Y luego está la gran masa borrega, la que traga las mentiras de gratis y que reacciona como Regan McNeil (Linda Blair) en El exorcista cuando se le expone la verdad y los hechos. Y que, por supuesto, «son socialistas porque lo eran su padre y su abuelo». Son de ésos que, como cantaba El Último de la Fila,
Si les miente la vida
se hacen parapetos con poemas
… prefiriendo aferrarse a su mentira en vez de afrontar la verdad, a saber: que les han mentido y que esa mentira les ha destrozado la vida.
En otra carta seguiré hablando de este asunto porque tiene su enjundia.
Sigue con salud.
Un saludo cordial,
L.
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